Archivos para 31 agosto 2009

31
ago
09

Y un día el grande se fue…

Siendo niño recuerdo mucho aquella época cuando mis hermanos mayores se movían al ritmo de aquellas canciones de la época de los 80´s, eran tiempos en los cuales deseaba imitarlos y siempre me ganaba un aplauso ante el intento de imitar a algún cantante o cantar una canción.
Sin embargo, hubo algo que nunca pude imitar a pesar de mi esfuerzo, no copiar sus bailes, ni mucho menos sus movimientos, ese estilo, ni siquiera poder cantar alguna canción de él, debido al desastroso ingles que ni sabía, ese alguien imposible de imitar era Michael Jackson, un cantante y bailarín que sin duda alguna dejo huella en la historia musical.
Bueno, crecí y a medida que ya aparecía en mi mente la retención por imágenes gracias al a magia del VHS y canales musicales comencé a bailar unas canciones, sobre todo unas que mi hermano guardaba en una cinta, justamente las tres canciones que me atraían de su primer disco; me recuerdo poniendo el VHS y viendo el video de Billie Jean, en el video se veía a Michael llevando un saco oscuro en las manos para luego ponerlos y seguir bailando, recuerdo que corría al cuarto a buscar una casaca para imitarlo, me salía no tan bien pero era algo, el de Billie Jean era igual, al menos esos pasos de la coreografía me salían bien. Fueron tiempos de inocencia en donde me daba cuenta con que música tan genial me inculcaban.

Justamente siendo niño recuerdo que traveseaba con aquellos discos de vinilo que se ubicaban en la parte inferior del tocadiscos que se hallaba en la sala, entre estos discos encontré uno casi viejo y que representaba el paso de los años en las mismas manos, era el disco de Thriller, con un fondo oscuro y con un Michael Jackson viendo hacia la cámara fotográfica que lo inmortalizo poniendo su codo izquierdo contra el suelo vestido de blanco con camisa negra. Un disco que solo recuerdo haber escuchado tres canciones y que me agradaban, uno de nombre Bead It, el otro Billie Jean y por último el mismo Thriller, en realidad el disco para mí era uno de los tantos que teníamos, sin embargo nunca me imagine que sería el más vendido de la época e incluso de la historia musical y que mis padres aportaron a que ese regalo a mi hermano (no sé por qué motivo) se sume a la lista de los millones de discos comprados.

En fin, recuerdo que a medida que crecía seguía escuchando a este cantante, y también en su cassete “Bad”, que según apareció en el mercado justo en el año que nací. La música de este personaje era genial, ese estilo y esos movimientos que atraía al que menos, había causado tanto furor que mi hermano Javier una vez salió a una actuación de su colegio a bailar una canción de él (hubiese sido genial ver esta escena en aquella época).

 

Pasaron los años y a medida que crecía y pasaba mi época adolescente y juvenil la música aun me gustaba, siempre me gusto y veía difícil que alguna otra la opacara, incluso el video de Remember the Time, el que me parece haberlo visto por primera vez en la Feria del Hogar (una feria aquí en Lima que era lo máximo y que ya no existe, prometo hablar de ella en otro post); en fin, muchos recuerdos y demás gracias al mítico Michael.

Justamente el día de ayer tras unos cuantos sucesos en mi país ingrese a una página web de informaciones, me entere que este cantante a sus 50 años había sufrido un ataque cardiaco y había sido llevado a un hospital, me preocupe por ser un día muy raro, en la mañana había muerto Farra Fawcett y en la tarde una cantante de música vernacular peruana de nombre Alicia Delgado era hallada muerta en su casa, muy extraño el día para recibir la noticia del señor Jackson. Seguí las incidencias por internet, buscando información, a la vez prendí mi televisor a ver que decían en CNN, y efectivamente era verdad. Dijeron que estaba grave, que estaba casi al borde de la muerte, no sabía, pero fue muy raro, pasaron unos minutos y apague la maquina, al volver a encenderla ingrese a la misma página web, esta seguía informando lo mismo hasta que se actualizo, esta vez con una noticia inesperada, ese muchacho que me había enseñado a cantar las primeras canciones en inglés y a bailar de un modo casi imposible había muerto, en ese instante prendí el televisor y CNN confirmaba la noticia.

Repase lo que narre líneas más arriba y recordé cada canción de él, cada baile y demás… fue lamentable es cierto, tenía que hacer algo, así que comencé a buscar en youtube videos de él y a dar unos cuantos pasos que hasta ahora no dejo de bailar al escucharlas.
Este es mi homenaje Michael, solo decirte gracias por darme buenos recuerdos con tus canciones y por haber unido a miles de personas para cantar y bailar tus canciones.

31
ago
09

De hace tiempo

Hace tiempo que no escribo nada, guau el tiempo corre y en un abrir y cerrar de ojos el día se me escapa, otro día en el cual no puedo escribir nada, nada de nada.
Me desespero buscando un tema del cual poder narrar a todos ustedes, pues suena raro, al menos a mí que me ocurren tantas cosas) bueno quizás no muy interesantes) Sucede que no he tenido mucho tiempo para poder escribir, pues los cursos, la universidad, el taller de radio, trabajos.. el tiempo vuela estando a puertas de los exámenes finales.

Pues ahora creo que tengo algo de tiempo, es uno de esos viernes que quiero relajarme, no ponerme tenso ante la diversidad de sucesos que se presenten. Pues eso genero que mi persona quiera escribir sobre algo que paso, justo ayer a horas de la noche mientras volvía a casa.

Como siempre y luego de realizar un trabajo en la universidad enrumbe a casa para descansar, con la espalda algo adolorida y sueño cargado que harían cerrar mis ojos estando sentado subí a un bus con dirección a mis aposentos.
Estando casi a 10 minutos de camino ocurrió algo que ni me esperaba pasaría. El bus se detuvo en un paradero y vi como dos personas subían al mismo transporte donde estuve, uno era un muchacho alto de anteojos y cabellos algo largo y a su lado una chica de tamaño corto y cabello suelto, no sé porque pero la aprecie bien, la mire atentamente puesto que me parecía familiar, de un momento a otro volteo y su mirada fue suficiente para darme cuenta quien era. Un flashback (recuerdos) aparecieron ante mis ojos, era ella.

Luz, la chica del colegio, la primera chica de quien me enamore de verdad, la primera chica a quien me le declare estando en las escaleras de un cerro por mi casa, prácticamente la primera chica que me dio un beso pequeño y la primera que me hizo daño.
Todo se mezclo de inmediato, recuerdos y diálogos, sucesos que pasaron durante l tiempo que compartimos el mismo colegio, el mismo pabellón de clases, y muchas cosas más.

Paso un momento y reaccione, quizás me vio, porque de inmediato se abrazo de este muchacho y parecía esconderse detrás de él, mire a otro lado, observe la ciudad correr con la velocidad del bus; cada rincón me hizo rememorar todo, parecía que con su mirada traía una película sobre nuestra vida

Su cabello largo recogido por un moño y sobre ella la típica cinta blanca obligatoria para el colegio, su pequeñez y su lindura, una mirada que me fascinaba, sus palabras las veces que caminábamos al paradero… luego esas veces en la banda del colegio cuando nos mirábamos desde nuestras ubicaciones respectivas… tan linda, linda y linda que ya ni sé como describirla.
Aquella vez que nos peleamos por un problema y que nos reconciliamos frente a todos abrazándonos y casi acercando nuestros labios. Hasta el final cuando me dejo para no volver a hablar, linda como siempre pero con un demonio escondido, la diosa del mal transformada en belleza…

 - No sabes cuánto te quiero… no te sientas mal por lo que te digo…
- No al contrario, me haces sentir bien…

(Un pequeño dialogo del recuerdo)
con su acompañante y se abrazaron, yo la observe de lejos peor de inmediato todo desapareció, volvió todo al presente únicamente diciéndole en silencio que ella no me destruyo, triunfe y lo sigo haciendo, sigo luchando y no estoy nada derrotado. Hace tiempo que no la veía, pero me hubiese gustado hablarle y decirle a que me dedico, que vea que pude seguir adelante.
¿Hablar?, quizás algún día cuando nos perdonemos mutuamente, ella por aquel terrible daño que me hizo y yo porque en aquel tiempo la ame mucho.

Tras casi una hora de regreso a casa llegamos al paradero, ella bajo junto

30
ago
09

Adiós

(Esta es una carta, dedicada a un gran hombre y amigo que se fue para no regresar)

Querido vecino:
Le escribo esta carta, algo tarde, pero es justo ponerle al tanto de algo que creo que haberlo dicho con los labios, pero si con el corazón.
Aun no puedo asimilar esa noticia que cayó en mi casa como si fuese un balde de agua helada, cuando cerca del mediodía me mencionaron la triste noticia, la lamentable pérdida que no solo sufría su familia, sino también sus vecinos, amigos y demás conocidos. A veces no entiendo las decisiones de Dios, porque muchas veces puedo asegurar que son erróneas.


Usted lo sabrá, pero lo digo aquí para que pueda entenderlo mejor. Al enterarme de todo atine solo a taparme los labios, a sostenerme de la pared y recordar interminables veces aquel rostro humano que poseía, esa imagen que por momentos durante mi niñez demostraba algo de miedo, alguien que al observar veía entre sus ojos aquella mirada seria de buen Huaracino (Huaraz – Perú) que era usted.
Recordé aquellas épocas de infancia cuando iba a su casa, específicamente a jugar con sus entonces menores nietos, cuando hacíamos el escándalo suficiente para sacar canas verdes a cualquiera, pero con el tiempo y por ordenes tanto de ustedes como paternales de sus nietos pudimos comprender que exagerábamos los gritos de amistad.

Mientras crecía se me hacia tan común verlo que ya pasaba a ser un nombre más para memorizar durante aquel tiempo, ya sea de día al irme al colegio barriendo su jardín o yendo a la panadería y encontrándolo ahí.

También se me hizo costumbre verlo leyendo su periódico cada tarde al regresar de la universidad, con los ojos fijos a cada palabra impresa en aquel papel y el cual solo abandonaba al instante que pasaba y lo saludaba cordialmente y con el respeto de siempre. O sino conversando con su señora mientras ambos arreglaban su tan hermoso jardín.

Verlo yendo y regresando del mercado, siempre con una bolsa negra llevando consigo tal vez un elemento esencial para la comida que su señora esposa preparaba. O sino por las noches en su puerta, fumando un cigarrillo observando aquella calle la cual hacia tantos años atrás cuando siendo joven junto a otras personas se volvió un héroe al crear el distrito en el cual vivimos actualmente todos nosotros.

Lo que si no era excepción era ir a verlo el día de mi cumpleaños ¿Por qué? bueno, usted lo sabe, también era el suyo y siempre lo saludaba estando en la puerta y con un fuerte abrazo dándonos las felicitaciones ambos entre fiesta y fiesta, al ritmo de su huayno y con el ambiente cargado de emoción en su casa.
Ya sea con periódico, escoba, tijeras de jardín o un cigarro, siempre estaba ahí usted, y siempre la admiración era sinónimo de mi persona hacia usted.
Pensé en todo ello y muchas cosas más, su risa, su voz, era todo un personaje único y al cual era imposible de olvidar. Hasta que reaccione en ese instante, y asimile todo.


Ese 9 de enero, al mediodía, cuando comprendí que a veces Dios es injusto con sus elecciones, a pesar de la avanzada edad que poseia o mal que haya tenido se lo llevara. Esa mañana que se fue para siempre, que su rostro ya nunca más iba a verlo al llegar de la universidad o en alguna misa del domingo. Ni siquiera en las fechas de celebración… todo se había ido junto con usted.

Vecino, aquel sábado usted me vio, frente a su féretro, no pude contenerme, recordé toda mi infancia, siendo usted uno de los tantos protagonistas principales; la ayuda que me brindo cuando más la necesitaba y ese apoyo y admiración incondicional hacia mi familia; no pude soportar, y frente a usted lloré, al ver que no podía hacer nada, usted se iba y no había regreso ante tan mala jugada que nos da la vida.
Mas lastima me dio observar esa última vez que partió del barrio, con dirección a la iglesia que tanto visitaba, al ritmo de ese huayno que tanto amaba y en hombros de su familia a la cual tanto adoraba.Más penoso fue que verlo siendo llevado hacia la iglesia era la última vez que lo vería. Desde ya, le pido perdón por no asistir a su entierro, aunque sé que suficiente es recordarlo como siempre lo conocí, un hombre único y admirable.

Aquí aun estamos consternados, ya sabrá como esta su familia, pero nosotros, bueno, aun no podemos contener la tristeza, nos da tanta lastima haber perdido a un vecino ejemplo, y sobre todo un gran padre de familia.
Desde ya, bueno, le prometo estar atento con sus nietos, sabe usted que los quiero mucho a todos ellos que siempre serán mis amigos y que cualquier cosa estaré ahí para ayudarlos, también con sus hijos, a quienes admiro bastante puesto que les dejo un gran ejemplo de bondad, y en especial a su señora, la cual durante su tiempo de matrimonio la hizo feliz compartiendo el resto de su vida junto a ella y a la cual queremos mucho todos nosotros.
Me despido, no sin antes decirle vecino, gracias por todo, gracias y que desde donde este siempre recuérdenos, porque en todo momento estará en nuestros corazones.

Adiós, abuelo, padre, héroe, vecino y amigo.

Atte

Jorge Luis (Coco, como siempre me llamaba)

30
ago
09

Una historia de navidad

Cuando era niño recuerdo que dentro de nuestro cajón en donde se albergaba una tira de casetes antiguos para grabadoras de radio había una que distinguía de especial a todas, puesto que la mayoría de estas habían sido utilizadas para regrabar canciones que pasaban en el dial con éxitos y hits que con el tiempo solo se bailaban en fiestas cuando uno estaba ebrio.
Sucede que este casete color rojo con franja blanca y un símbolo azul tenía una línea vacía en donde supuestamente debía estar escrito el nombre del contenido. Recuerdo que junto con Karina, mi hermana, la escuchamos en la radio gigante de nuestra sala. Al ponerla escuchamos atentamente canciones navideñas, entre las de José Luis Perales, José Feliciano y unos villancicos que eran cambiados por otras melodías de aquella época rememorando “las más más del 90” y otros años atrás.

Sucede que en medio del Feliz Navidad de José Feliciano que trasmitía según la grabación la radio Radiomar AM, esta canción se detenía para abrir paso a una grabación, algo sin igual que al momento de escucharla con mi hermana nos quedamos congelados. Eran unas voces, las cuales podía distinguir atentamente. Era la voz de mi padre quien hablaba junto con mi familia y se escuchaba los gritos de algarabía de un grupo de niños, era extraño por un momento, pero logre distinguir aquellas voces, una era la de mi hermana, mucho más menor en aquella grabación, luego la de mi prima Lorena y luego la de mi hermano Javier, con una voz delgada que representaba sus 15 años en aquel momento, el cual decía que hablen todos más fuerte para que se les escuche.
Escuche también a mi hermano Rafael, también con su edad de 14 años y una voz delgada, mi madre emocionada y mi tía Elena y mi tía Nelly conversando, parecía que brindaban, al distinguir bien la grabación, nos dimos cuenta que estábamos ante las navidad del año 1988, justamente, en esa época yo contaba con 2 años de nacido, una emoción que se distinguía en mis padres y familiares quienes me pasaban la voz ante mis silenciosas palabras de bebe.

Ante ello y en aquel momento que escuchábamos la cinta apareció una voz, era mi madre la cual mencionaba “Mamita, Papito, esto es para ustedes”, al parecer entregaba algo a sus padres, mis abuelitos, Fausto y Juana, ambos agradecían, y ello provoco que nos quedemos petrificados, mis abuelitos, sus voces aparecían en aquella cinta de casete, recuerdo que mi madre quien escuchaba no aguanto y se puso a llorar aquella vez en silencio para no asustarnos; nosotros escuchábamos hasta que escuchamos en aquella cinta a mi padre quien mandaba a Javier a apagar la grabación y poner villancicos, de inmediato esta se detenía y la canción “Navidad Navidad” de José Luis Perales se hizo presente.
Mi hermana detuvo la cinta y la guardamos, en ese instante comprendimos que mi madre lloraba con justa razón, aquella navidad de 1988 era la última que pasaba mi abuelito Fausto con sus seres queridos puesto que al año siguiente partió para siempre.

Aún la cinta está guardada y cuando la escucho no dejo de llorar, porque escucho la voz de mis abuelitos, porque están ahí, porque recuerdo que pudieron ver a su último nieto pasar navidad junto a ambos.
En este instante mientras escribo estas líneas estoy llorando, puesto que en mi mente aun esta ese audio, lo escucho y me embarga la emoción, mi papito Fausto, mi mamita Juana, ambos, con nosotros, quizá el casete no grabo ello pero me imagino a ambos haciendo una caricia al más pequeño de los niños, al que lo acercan al árbol para que vea las luces multicolores o acercándolo al nacimiento para ser bendecido. Mis padres jóvenes dándome un beso cada uno y mis hermanos peleándose para poder cargarme…

Solo quiero decir con este post que tan importante es la Navidad para mi, aun la paso con mis padres hermanos y mis tíos y primos a quienes menciono, en esta celebración más nos reunimos para honrar esa alegría de ser familia, de estar juntos, de tener la bendición de Dios ante todo, la salud y las fuerzas para continuar. Navidad es mucho para mí, fuera de los regalos y demás, es una forma de decir “Te quiero” a quienes conozco.

Frase Final uno.-
Feliz Navidad a todos los que leen este blog, gracias por la lectura.

Frase Final dos.-
Papito y Mamita, los adoro y Feliz Navidad a ustedes allá en el cielo

30
ago
09

Las cosas que dicen

Estuve con un amigo conversando ayer en la noche, hablamos detenidamente sobre su nueva experiencia amorosa, su nueva historia de la cual soy el receptor de aquellos cortejos y asuntos propios de él y aquella muchacha.
Si bien yo estaba apurado y claro, algo triste por las cosas que ocurren pude por fin comprender que los asuntos amígales generan discrepancias pero en el interior de uno mismo ¿me dejo entender?

Pues bien, mi amigo me decía para que tanto me apuro, y le dije que quería publicar algo en mi blog, puesto que hace tiempo no lo hacia; era la historia del lunes 3 de noviembre, cuando con un grupo de muchachos, entre ellos él fuimos a tomar unas cervezas cerca de mi casa, donde me divertí y la pase muy bien, incluso, la anécdota era que yo a pesar de haber tomado lo suficiente estaba bien parado y hablando como si nada pasase.

Pues bien, la historia es buena, lo es y lo aseguro, sin embargo a mi amigo no le pareció ¿Para que escribes sobre tu vida?, me dijo, yo le dije que era algo que me liberaba, era mi diario y que mejor que narrando esas historias que me pasaban durante mi larga carrera para ser escritor.
Pero mi amigo me insistía, y me molestaba, que no le parecía que escriba sobre algunas cosas, también dijo que a la gente no le importaba, que tal vez ni leían mi blog.
A pesar de todo lo ocurrido en el día y los ánimos que poseía me di una respuesta, la cual decidí darla por esta vía y frente a ustedes que la leen.

Sobre lo que dijo, me llega, es decir el del blog soy yo, yo escribo sobre mí, y a la mierda, a la gente le gusta, lo lee o lo ojea, se burle o le preste atención, a la mierda, es mi vida. Pero bueno, no me importo. Por eso cambie el post por este que están leyendo.
No se si a la gente le interese, se aburran y pongan un comentario por cumplir, nada de eso, aquí importa escribir, porque así lo acorde siendo adolescente y esa es mi profesión hasta hoy.

Si quieres una teoría amigo mío, pues aquí tengo una que puede servir.

Cuando uno quiere escribir sobre su vida lo hace, no es necesario pensarlo, lo bueno, lo malo, lo feo, no importa. ¿Qué dijo Vargas Llosa al querer contar su relación con su tía? ¿Por qué García Marques contó su niñez y juventud? ¿Por qué tantos escritores publicaron sus memorias o diarios? Pues la explicación estaba dicha, porque querían que la gente sepa de que modo uno vivía para hacerse lo que eran, porque querían escribir, para que la gente comparta sus alegrías y penas, por eso también escribo de mi.

Me llega pensar que a alguien no le interesa mis historias, aquí solo soy un pescador de palabras, quiero tenerlas y formar lo mejor que pueda existir en narrativa.
Si bien aquellos que supieron que
no he recibido un beso hasta ahora, que perdí a la mujer que amaba, que tengo una familia a quien quiero mucho, que mis poemas siguen siendo elementos de una caja de zapatos y otras cosas mas, están atentos hasta hoy con este blog, pues gracias en general, por a menos darse un tiempo en visitar a este joven que tiene un sueño, que quiere escribir hasta el día que su mente y sus manos se detengan.

Como teoría, pues solo la del ESCRITOR, esa de aquel que vive para escribir y escribe para seguir.

30
ago
09

La tristeza de Javier

Mi hermano mayor está mal, no es gripe, ni una de esas enfermedades pasajeras que se dan por el bendito clima. Mi hermano esta mal, puesto que su columna a sufrido lo que llamo un pequeño desperfecto.
Luego de diez años de trabajo realizándolo a pie y a veces cargando peso han provocado que ese dolor se vuelva algo más, específicamente una hernia de la cual hay que operarse lo antes posible.

Javier sintió el dolor a las dos o tres semanas después de terminado el ciclo en la universidad, incluso fue algo que ni nos imaginábamos, todo producto de un mala pisada que generó todo lo que menciono en estas líneas, el dolor potente que no le dejaba caminar y que lo hizo retirarse momentáneamente de sus sustento, el trabajo.
Me dio pena cuando lo fui a ver a su casa, con ese dolor que lo mantenía en cama, pensativo y con la idea que volvería a caminar en unos días, que pasaría solamente y que todo seguiría igual, pero una semana, dos semanas acostado daban a entender que esto era peor de lo que nos imaginábamos.
Esa bendita hernia que no le permitió seguir la universidad y generaba en mi esa tristeza de no verlo las noches en que me yo me quedaba realizando trabajos o escribiendo en el periódico. Recordaba que estaba en casa descansando o adolorido aun, viendo televisión y escuchando radio mientras veía jugar a su hijo cerca de él mientras este le pedía salir a jugar.

Como dije, Javier dejo de trabajar, dejo la universidad y ese dolor continuaba a pesar de las visitas al hospital y al doctor, la cantidad de pastillas, frotaciones, incluso ampollas que no generaban algo de mejoría en su persona.
Una de las visitas al hospital generaron el diagnostico, una hernia discal que nadie esperaba, al menos de mi hermano, quien a aparte de todo tuvo que dejar una de sus pasiones, un programa de radio en la universidad.
No sabía que hacer, las veces que iba a verlo ahí en su cama sentado o echado y pocas veces tranquilo con un semblante que me traía temor por momentos y mucha preocupación.

Me hablo un día diciéndome que pasaría hasta octubre, que no iría a la procesión del Señor de los Milagros (donde es cargador de la 17 cuadrilla), le manifesté que eso no pasaría y que iríamos, incluso que lo acompañaría estando él cargando y yo colándome entre la gente con mi carnet de prensa. Ya legamos a octubre y él sigue manifestando ese dolor.

El sábado Javier me pidió que lo vaya a recoger a su casa, que quería ver la salida del Señor por televisión pero en nuestra casa, lo recogí y así fuimos a casa, llegamos de inmediato, fue extraño, lo deje solo frente al televisor viendo las imágenes en vivo y en directo desde la iglesia de las Nazarenas, con un mar humano aplaudiendo al Cristo que salía en andas de personas que Javier conocía.
Lo deje ahí, frente al televisor y yo detrás, observándolo, mi tía Nelly se le acerco y como quien viendo la televisión desciframos lo que estaba pasando, Javier veía la televisión llorando en silencio, las lágrimas le caían y no dejaba de culparse por el maldito mal que no le permitía estar ahí.
Recordé aquellos días cuando llegaba a la casa luego de la salida contándonos con incidencias lo que había visto, donde estuvo y que dijeron los hermanos. Ahora estaba ahí, en casa, sentado, con la hernia y llorando al no verse cerca “al viejo”, como lo llama cariñosamente.
Casi en la tarde, plan de las cinco, salí de la casa con dirección a la procesión, esta vez me fui solo, no como antes que iba con él y conversábamos, cuando nos encontrábamos con sus amigos y bromeábamos a pesar de todo. Ahora yo estaba solo, frente a una multitud y con la carga de lo visto en la mañana.

Estando frente al Señor rogué por mi hermano, lloré para que se mejorase y que sea bendecido, claro, muchos de ustedes creerán que hago un sacrilegio pidiéndole milagros a una imagen cubierta de oro y plata; déjenme decirles únicamente que esta es la religión católica, y no adoramos símbolos ni nada, únicamente es una representación, una imagen que representa la realidad, al Dios que nos ve del cielo y que podría cuidarnos así como no podría hacerlo, pero en fin, basta de clases de educación religiosa y demás, lo importante aquí es mi hermano mayor.

Javier tal vez este en su casa, observando la televisión, o escuchando la radio o viendo a Dariel jugar con su extensa colección de carros, mirando hacia el silencio o pensando cuando alguien le caerá de visita. O cuando nuevamente vendrá a la casa, pero no me preocupo, sin rezos y demás, estoy seguro que él se recuperara y volveremos a jugar como lo hacíamos antes, o mirando un partido como tantas veces gritando y cuando hay un gol saltando y abrazándonos hasta cargarnos uno al otro. Quien sabe, mañana o pasado cuando ya este recuperado iremos a tomarnos unas cervezas bien heladas, igual, él va a invitarme.
 
Fotos.-

(1) Javier durante su programa de radio en la Universidad. El inmortal PLAYBACK.

(2) Javier cargando la imagen del Señor de los Milagros (es el 3ro que aparece en la fila)
(3) Junto a sus amigos en plena procesión, junto a Lalo, Ismael y Giovanni (yo tome la foto)

Frase final.-

No creo que haya una ahorita, solamente decir que mi hermano es genial

30
ago
09

Evocaciones

Hace unos días recordé aquella tarde cuando la oscuridad aparecía por aquellas ventanas gigantes, recuerdo que la veía observar hacia el suelo y luego hacia cada una de mis palabras, fruncía el ceño y seguía mirando al suelo. Yo seguía hablando, no podía callarme, ya estaba sentenciado, cuando termine me di cuenta de lo que había pasado, que ya era momento de ponerle fin a ello. Y se dio. Aquí la historia.

Me preguntaron que vi en ella para estar como estoy. No sabría como definirlo, al hablar con ella me transporto a ese universo en donde mis palabras son decepcionadas con el cariño que deseaba, su inteligencia me atraía al extremo y sobre todo esa risa que mostraba con mi bromas decadentes me hacia aterrizar luego de tanto tiempo de búsqueda.
Lo que comenzó como una amistad se hacía mas fuerte, y más fuerte y cada día me daba cuenta que esto se salía del libreto, ella comenzó a gustarme y no se si yo a ella.

Me sentía bien con ella, las veces que salimos y compartimos momentos inolvidables provocaban en mi esa idea que me dijo un hombre que leía hojas de coca “Con ella tendrás mucha suerte” (cita textual), pero por momentos dudaba, si podría estar a su lado, o deseaba que así se hiciera ya no seriamos tan amigos como antes, es decir, habría la posibilidad que la amistad se acabe, que ya no seamos ella y yo, sino ella sola y yo solo, y ello generaba en mi la retención de este sentimiento.

Guarde esto tanto que sufrí un día cuando me contó sobre un antiguo amor, lo que hizo por él y que aún mantenía algo en su mente sobre este tercero, recuerdo que esa noche renegué como nunca, me golpeaba la cabeza para darme cuenta de mi error, que fue demasiado tarde y que ya no habría nada que hacer. Esa noche con todo lo ocurrido y su mente volada pensando en ello genero en mí la búsqueda de la verdad.
Esa noche en otro punto de Lima la mire a los ojos, fruncí el ceño de rabio al verme impotente a decírselo, discutimos levemente y yo me fui, ella se fue y en el auto camino a casa me di cuenta que algo había de hacer, y así fue, allí nació un poemario.

Sin embargo, la amistad puede todo, volvimos a ser los amigos pero que se distanciaron por las benditas vacaciones, el que iba a buscarla para saber como estaba, el que esperaba hasta tarde para acompañarla al paradero, incluso intercambiar unas palabras, algo, y así se dio.
Sin embargo, los sentimientos carcomen y así nació la idea de decírselo por fin, en un momento cuando estemos a solas, cuando podamos por fin mirarnos sin interrupciones, que no se daba nunca.

Fue en vacaciones, lo recuerdo bien, ella estaba sola cuando la encontré, estaba como siempre, pedía ayuda como siempre me pedía y yo ahí estaba firme para ayudarla, a pesar del hambre y el cansancio me quede con ella para poder hacer algo. Y así fue, luego de 5 horas esperándola y hablando me di cuenta que estábamos solos, que por fin era el momento, así que empecé a preparar mi discurso yendo al baño y encerrándome en un cubículo a pensar y pensar en el parlamento.
Pero fue en vano, vano porque no dije nada de lo que practique, la vi frente a mi en ese espacio vació y cuando las luces se prendían le dije la verdad, que la quería mucho, que junto a ella quería compartir parte de mi vida, que era lo mas importante y especial que había hallado este tiempo estudiando. Pero nada sirvió, ella únicamente atino a decirme que no me vería como más, que seriamos amigos y ahí quedaría todo, que nada ni nadie le haría cambiar de opinión.
Yo me despedí, y ella se despidió, Salí del lugar y en plena calle caminando por el frió observando hacia la nada me di cuenta que todo había tomado un giro total, esto se había acabado y era el fin de nuestra historia, no llore porque es exageración, pero si, por la noche lo único que atine hacer fue leer esos poemas que le escribí y entre mis sueños rogaba que apareciese para pedirle perdón por hacer ello. Nunca soñé con ella.

Ahora, pues no se, aun la veo, y puedo decirles que es tan bella como siempre lo fue. Inteligente, hábil, decidida, un caso total que al verla provoca darle un golpe en la cabeza y decirle “REACCIONA” que había alguien allí que podía ayudarle, que la quería y que seria tan hincha de estar todo el tiempo que sea necesario, acompañarla en sus problemas, ayudarle a buscar una solución. Todo y todo. Pero no sé.

El tiempo dicen que cambia las cosas, así parece, el sentimiento que saqué de mí vuelve por momentos, pero lo alejo, para no hacernos daño. No puedo negar que aun siento algo, pero que puedo hacer. Niego rotundamente haberme olvidado de ella. Aun esta aquí, y cada vez que puedo me repito que alguna vez la quise tanto. Hoy la quiero, mañana no sé. Pero si queda claro si estas leyendo esto (casi improbable) que no te imaginas que difícil es hallar a alguien como tu en este mundo. No te imaginas en verdad.

Frase final:
¿Otra chance?
No, creo que no.

30
ago
09

Cerca de la muerte

Enferme hace una semana, desde el jueves en la noche si no me equivoco, cuando una fiebre diminuta me aquejo y provoco que tome una pastilla que haga mejoría en mi organismo, cosa que resulto pero vagamente.
Sin embargo, el viernes ocurrió lo que menos me imaginaba que pasaría. Mi temperatura subió a cerca de 39 y mi organismo no daba por la noche, entre escalofríos y dolores al cuerpo dormir para poder sentirme mejor al día siguiente.
Ello no ocurrió, y así estuve el sábado, domingo y lunes, día central del suceso puesto que caí potentemente en una fiebre de 40 que hizo que me lleven rápidamente al hospital (5 días con fiebre y sin que baje era un temor de esos que asusta al que menos).
Fui con mi hermana al hospital, luego de no se cuanto tiempo recorrí ese lugar que de niño visitaba.
Al ingresar a emergencias recordé mi infancia, puesto que mi mamá me llevaba a este lugar luego de haberme detectado una infección terrible, el cual me aquejaba de un modo que no se pueden imaginar.
Recuerdo las mañanas en que mamá me despertaba, debíamos ir temprano al hospital, sea como sea, entre mi sueño y demás iba con la intención de mejoría, sin embargo no pensaba lo que estaba por pasarme en aquel nosocomio.

El lunes, mientras mi hermana compraba un termómetro y la doctora buscaba un controlador de presión, vi el ambiente en el que estaba, el olor a medicinas, el coro de personas quejándose de dolor y un anciano en una cama que pedía que alguien se acercara a ayudarlo. Mi cuerpo se escarapelo, y recordé aquella vez cuando estaba en una de esas mesas de exámenes médicos, mi madre me veía a mi costado y un hombre de bata blanca empezó a revisar el lugar afectado. Sentía como ingresaban agujas en mi cuerpo y como el frió del metal recorría mi espalda, los gritos que daba al tocarme la infección y como una manguerilla diminuta ingresaba para hacerme pedir ayuda a mi madre quien lloraba a mi costado rogando que aguantara.

Desperté de ese sueño despierto cuando la doctora hizo que entre el termómetro en mi boca, y de inmediato vi el techo.
Memorice esos momentos, esa tristeza que traía a mi madre y la posibilidad de que algo malo ocurriese conmigo, incluso las veces que me contaba el día que nací, cuando me dejaron en el hospital y cuando era mas grande que tuvieron que llevarme por intoxicación, según mamá estuve a punto de morir.
Lo que paso con mi infección fue un escape más a las garras de ese ser oscuro llamada muerte, recuerdo que hasta tres doctores me miraron a la vez, descifrando lo que podían hacer y con que debería tratar para la mejoría.

Luego de esos momentos salí del hospital recordando el trayecto que hacia con mamá, buscando el modo para que sonriera, llevándome a una esquina donde vendían bombitas de camote dulce y yucas fritas, mientras me hacia ver los periódicos y revistas animadas que vendían cerca de allí, para luego tomar un mototaxi y u microbús para que lleguemos a casa.
Mi hermana hizo lo mismo aquella vez, compro ese dulce y me hizo ver los diarios, ahora estaba grande y me daba cuenta de aquella experiencia terrible que había pasado, ello provoco que cierre los ojos y recuerde una y otra vez que estuve al borde de una desgracia.
Cada segundo que mamá me llevaba al hospital, sus llantos, sus preguntas diarias para saber si aun me duele dicha infección (afortunadamente ya estoy recuperado), y otros momentos hacen que recuerde a aquel anciano que se quejaba en la cama del hospital; y me hace pensar que la muerte ronda por cualquier lado, duerme cerca de nosotros viendo el momento de atacar y afortunadamente no cayendo aun en sus garras.

 

Frase Final.-
“No va a pasar nada ¿verdad mamá?” – frase cotidiana cuando iba al hospital.

30
ago
09

Kilometros

Viaje accidentalmente con papá a Chiclayo, al pueblo de Olmos, específicamente.

Accidentalmente porque la intención era que papá y mamá viajen por motivo de la procesión de la Cruz del Chalpon de esa ciudad, sin embargo, como mamá no pudo ir y yo estaba con ganas de salir de Lima, papá se puede decir que se animo y de inmediato me mando arreglar mis cosas y que en una hora y media salíamos al terminal.
Si bien al momento de idearme un viaje fuera de Lima para alejarme de los problemas, las dudas y demás cosas que aquejaban mi mente fueron unos elementos que pasaron totalmente desapercibidos al verme en otro lugar de mi país que ni me imaginaba conocería.
Luego de doce horas de viaje por bus interprovincial y observar a través de la ventana esos fondos donde la costa peruana muestra su majestuosidad a pesar de dejar de lado esa capital con cielo color panza de burro.

Al llegar a Olmos comprendí que tan alejado de mi mundo puedo estar y como hacer literatura sin recurrir a papel y lapiceros. Conocer esas tierras en donde caminar por las calles y apreciar la diversidad de culturas inspira a crear un universo de leyendas, narraciones y sobre todo sentir como las ideas irrumpen la mente con el ardiente sol del norte sobre las cabezas.
No puedo negar que Olmos provocaba en sus noches que piense en muchas cosas, sobre todo en mi familia, en cómo se encontraban y que estarían haciendo; luego pensaba en mis amigos de la universidad, en ella y luego en otras cosas que hacían que cierre los ojos lentamente.
La emoción más grande fue conocer la famosa Cruz del Chalpón, cuando se me dio la oportunidad de cargar las andas con un sol potente que generaba un rio de sudor por mi cien y que formaba un dolor potente en mi hombro; recibiendo el apoyo de la gente de allá dando ánimos para continuar, y demostrar que la fe puede hacer que resista lo que se pueda. Nunca olvidare esos momentos.
Pero lo que más disfrute de este viaje, fue sin duda alguna apreciar la gastronomía de allá, sobre todo cuando conocí “La Matanza”. Un restaurante de allá en donde los platos salen de inmediato y preparados de un modo especial para el comensal, entre ceviches, jaleas y chilcanos Sobre todo y lo que era la cereza de la tora era le probar la deliciosa chicha en poto (no se extrañen, me refiero al recipiente que le dicen poto). No niego que durante todo l tiempo que estuvimos ahí debía tomar chicha cada día, era como un elixir para continuar en esas tierras y sobrevivir al infernal calor.

Los tres días y dos noches por allá sirvieron bastante para conocer a otra gente, otras costumbres y un modo más tranquilo de vivir, alejado de la civilización, olvidarme de las cosas malas y otros temas aparte; si hay algo que me enseño, fue a sinceridad a saber que la distancia te hace pensar bien las cosas.


Por ejemplo, en mi carrera de escritor, en cuanto tiempo puedo tardar realizando el proyecto, además, que complicado seria publicar estos libros que guardo en mi caja de zapatos, o como ahora ultimo, esas ansias de conocer qué día mi poemario “Estas son mis Cartas” salga a una librería o alguna editorial se interese por la misma y deje de ser una impresión simple de mi maquina.
Dejando de lado eso, puedo decir que el viaje fue un éxito, sobre todo
porque pase un tiempo con papá el cual muchas veces no estamos acostumbrados a pasar, conocerlo más, fue como revivir esas épocas cuando era niño y llevándome del brazo me señalaba las cosas para conocerlas. Ahora que su cumpleaños se acerca, provocaba en mi ser esa emoción de revivir esa época cuando era un pequeño, cuando tenía que acompañarme a donde quería ir; ahora pues las cosas cambian y yo lo acompaño, y que mejor que por medio de un gran viaje a kilómetros de los problemas para relajarnos lo demasiado.

30
ago
09

15 de agosto

Cada vez que cierro los ojos recuerdo lo ocurrido, dos motivos que marcaron totalmente mi mente, ese día que supuestamente debíamos sonreír a mitad y la otra recordar, pero todo se volvió un llanto mucho mas potente que cubrió los sentimientos ya presentados.El 15 de agosto de 1993 mi casa estaba siendo preparada para la fiesta de la noche, la limpieza y el encerado del piso estaban presentes mientras nosotros olíamos la cena que ya era preparada.Aun pienso que fue Dariel el que nos detuvo de verdad; cada vez que alguien salía de casa Dariel corría para también salir, pero nosotros no podíamos llevarlo, así que decidimos escaparnos, abrimos la puerta, corrimos y ya estábamos afuera. Karina y yo nos quedamos parado en la puerta escuchándolo llorar al verse alejado de nosotros. Cuando pasamos por la ventana vimos el movimiento de estas, Dariel intentaba vernos y procuraba buscar un motivo para poder pasear, mi mamá se acerco y se lo llevo, así que decidimos enrumbar rápidamente, ya eran las 6 y 40 y muy tarde para salir.

Dimos unos 6 pasos y de inmediato la puerta de la casa de mi vecino se abrió, salio desesperado uno de ellos y nos vio caminar: ¡Temblor! Nos dijo, al voltear vimos las ventanas moverse, el sonido y la gente correr, llegamos a la puerta de la casa y tocamos, el sonido se hacia mas fuerte, la gente grit6aba ahora, la puerta se movía sola, no teníamos llave y lo único que rondaba mi mente en ese instante era que nada pasase, que mamá abra la puerta y lleve a mi sobrino en sus brazos.

El movimiento era mucho mas potente, la puerta se abrió y mamá salio con el bebe en brazos, mi hermana la ayudo y les dije que vayan a la pista, que se queden junto a todos los vecinos quienes se intentaban salvaguardar del poste que estaba punto de caer y de los cables que parecían querer separarse. Ingrese a la casa, entre el movimiento desconecte el televisor que seguía encendido y a punto de caerme, el sonido se paraba pero de inmediato corrí, cuando quise ir a la cocina a desconectar el gas mi hermana me grito y el movimiento se hizo mas fuerte. No me quedaba otra, salía o algo terrible iba a pasar.

Cerré la puerta y me junte con mi familia, el movimiento seguía y mas fuerte, la gente gritaba, algunos corrían, unas niñas que salían de su colegio se juntaron a nosotros llorando y pidiendo ayuda, abrace mama quien cargaba al bebe, mi hermana abrazaba a ambos y yo los abrazaba a los tres, veía a todos lados, el piso parecía querer abrirse y cuando todo iba de peores una luz en el cielo apareció, los gritos se hacían mas fuertes, la gente rogaba al cielo; mi mamá clamaba y mi hermana lloraba, yo por mi parte pensaba que si en caso pasaba lo peor me pasase a mi y no a ninguno de ellos.

EL movimiento paro y todos reaccionaron, gente corría y aun gritaba, mi mamá lloraba y mi hermana cargo al bebe, yo por mi parte les dije que no se aparten de los demás e ingrese a la casa. Pasadas las horas todos llegaron a casa, asustados y con el temor a las replicas que se repetían en todo momento. Mi hermano llego y atino a abrazarnos, a pesar de no haber estado con nosotros, no estuvo a tiempo pero se reunió al final. Casi a las 11 y media de la noche pudimos cantar el happy birthday y comimos lo que estaba preparado, al margen de todo otra replica sonaba mientras escuchábamos en las noticias que algo había pasado en el sur, en Ica, específicamente.

Con el pasar del tiempo se centro la noticia, Chincha, Pisco e Ica fueron el epicentro de la desgracia que no nos imaginábamos. Todo estaba destruido, pero no me pensaba qué tanto. 2 y media de la mañana frente a otra replica averiguamos que habían miles de muertos. No podía dormir y así quede todo el tiempo.
Al cerrar mis ojos recuerdo todo esto, un llanto que se hizo mas grande y que cumplen respectivamente una años mas para recordar. Aquí frente a mi maquina me siento un impotente más, que no puede hacer nada contra la muerte.

 

En la noche cuando la familia llego y los amigos de mi hermano también estaban listos para festejarle, sin embargo una noticia llego desde el teléfono de mi vecina. Mi abuela Juana falleció, justo el día que mi hermano Javier cumplía sus 18 años y con la casa copada de la familia recibimos la triste noticia, la desesperación y el llanto no se hicieron esperar, mi madre y mis tíos se volvían huérfanos definitivamente.

Javier, mi hermano, que solamente se colocaba frente a equipo de música lo apago, buscaba un dial desesperadamente mientras que su camisa nueva que justamente ella le había regalado fue cubierta con una casaca oscura con el fin de al encontrar movilidad se dirijan al hospital a verla.

Mientras en otro lado, encima de la pequeña vitrina cercana a la mesa donde estaba su torta de mi hermano se levantaban dos velas misioneras y en medio tres vestiduras de mujer dobladas perfectamente, sostenida de encima de ella estaba una fotografía de mi abuelita, la cual todos lloraban y olvidaron totalmente lo que hacían en mi casa aquel día.

Me recuerdo a mi, aun un niño inocente parado en la puerta, viendo a mi madre y mi padre junto a mis hermanos y algunos tíos subir al auto de mi padrino, quien había dado su camioneta para poder dirigirse hacia allá. Yo estaba ahí, no despidiéndome, sin entender mucho lo ocurrido me dijeron al oído que mi mamita se había ido al cielo, yo casi soñoliento intentaba observar hacia las nubes y buscaba entre ellas si mi abuelita volaba y me daba un saludo al menos desde lejos.

No recuerdo mucho, puesto que era muy niño aun, y no comprendía ser a tanta gente llorar, a mis padres irse al hospital y a mi hermano Javier con el corazón totalmente herido abrazando a mi otro hermano.

***

El 15 de Agosto del 2007, cuando mi familia se preparaba para celebrarle su cumpleaños 32 de mi hermano Javier.

Mamá me dijo a Karina y a mi que vayamos a comprar lo que faltaba, en el centro comercial, yo acepte pero que fuera en la tarde, plan de las 5 o 5 y 30 para hacer mis cosas, mi hermana acepto y esperamos, incluso hubo una serie de interrupciones que hicieron que no salgamos tan rápido como queríamos.

 

Para ese día papá llegaría algo tarde, puesto que iba a comprar unas cosas, mi tía Nelly había ido a ver al cementerio a mi abuelita junto con sus hermanas, mi mamá prefirió quedarse para preparar la cena, mientras mi hermano Rafael decidió ir mas tarde con unos tragos para celebrar; por mientras, Karina y yo nos encargábamos de acomodar lo ultimo y cuidar a mi sobrino Dariel, para que puedan pasarla bien en casa.

 




El autor

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¿Por qué escribo?

Una vez mientras observaba el mar senti una y otra vez que diversas palabras se escuchaban a mi alrededor, no eran personas, era yo mismo quien sentia palabras derectamente provenientes de mi alma. Ese día decidi escribir, hace mas o menos cuando tenia 13 años.

 

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