Dicen que los seminarios te enseñan algo. Bueno, no exactamente en las exposiciones, sino en lo que ocurre tras su realización, sucede que hoy hubo una de esas actividades y fue organizada por la facultad en la que estudio, como siempre los estudiantes fuimos y nos concentramos en las instalaciones de un conocido hotel limeño para poder escuchar una nueva emisión más de lo que eran 20 soles agregados a nuestras pensiones de pago.
Como siempre vestido con un terno, camisa y corbata me dirigí a escuchar una ponencia con respecto a la radio, que por casualidad no daré detalles puesto que fue muy aburrido. (En fin, el post no trata de ello, solo de lo que ocurrió tras el mismo).
Tras la finalización del primer día de seminario (de los tres que habrán) estuve prácticamente solo, lo que antes era un seminario con sinónimo de reunión, caminata y diversas palabras entre el correr del publico cambio radicalmente a mi soledad, me pare en un rincón observando cómo conocidos míos y diversas amistades se iban con otros compañeros, quizás por un trabajo, quizás a otro lugar, o porque querían estar juntos.
Me sentí extraño, aunque quizás también olvidado. Luego reacciones y me percate qué era lo que ocurría, extrañaba esos tiempos cuando éramos todo un grupo de muchachos que caminábamos entre las calles de Lima comentando las exposiciones y quizás dar nuestros puntos de vista sobre esta ciudad turbulenta en la que vivimos.
Como que el seminario trajo como final una enseñanza, recordé de un momento a otro a mis viejos amigos, los que estudiaron conmigo y con quienes pasaba tanto tiempo en la universidad. No, no estuve triste, sino que se dibujo una sonrisa en mi rostro al recordar el sin fin de historias que llegue a generar con ellos, conversaciones y grandes momentos que de un momento a otro se extinguieron, quizás, para bien de nosotros.
Comprendí que no fueron ellos, sino el mismo destino el que nos separo; algunos de ellos por trabajo con respecto a su carrera, otros quizás porque ya no quisieron seguir, u otros que si están pero que prefirieron experimentar con nuevas personas esa palabra amistad.
No sé qué fue de algunos, solo los vi de pasada, supe algo pequeño y nada más, de otros prácticamente no sé nada, quizás muchos hasta se olvidaron que existió un muchacho que contaba con detalles minuciosos que quería ser escritor, que Lima era el escenario donde se crearían sus más insignificantes historias. No sé realmente.
Bueno, es lo que ocurre siempre, seguimos un camino y a veces hay que dejar atrás muchas cosas y personas para continuar nuestro destino, así es la vida y lo sé, no solo de los amigos vivirás en tu carrera, pero siempre es bueno revivir con ellos un momento que te impulse a seguir con aquella pasión a la carrera que compartieron ambos en algún momento. ¿No lo creen?
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